Acordamos qué significa cada paso. Consultar disponibilidad es una interacción; enviar correctamente una petición es una solicitud; una reserva confirmada necesita la respuesta correspondiente del sistema. Un mensaje de formulario recibido no prueba por sí solo que la mesa esté aceptada.
Google Tag Manager permite configurar etiquetas y sus condiciones de activación. Si la web dispone de una capa de datos, revisamos los eventos y valores que ofrece; si falta la señal necesaria, identificamos el cambio que debe hacer el desarrollador o el proveedor.
Las pruebas incluyen un envío correcto, otro con error, una recarga y una segunda solicitud independiente. El objetivo es evitar tanto el recuento duplicado de la primera como la supresión de una segunda reserva válida.
Cuando el recorrido sale a otra plataforma, comprobamos qué permite su integración. Si solo podemos observar el clic de salida, lo documentamos con ese significado. No añadimos nombres, teléfonos, correos ni notas del comensal a los parámetros de medición.